Rescatar la memoria.

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22/7/24

"El barco." Armando Tejada Gómez.

 Hace siglos, lunas, soles

que el país va navegando.
Látigos de dura historia,
montonera de hambre y años;
hace mucho –el tiempo es hombre-
que la Patria va en un barco
hacia su puerto de paz, navegando.
Tanto andar por estas aguas,
tantas veces el naufragio,
tan castigada la brújula,
tanto Patria –¡hermano tanto!-
que de surcar intemperies,
siglos, soles, lunas, años,
el país que nos contiene
-digamos- ¡se ha vuelto barco!.
Gaviota de los trigales
se ha vuelto barco.
Suburbio donde esperamos,
se ha vuelto barco.
Tierra ajena y sudor nuestros,
navegando.
Ahora mejor juntemos
amor, mientras comenzamos
a decirnos tiernamente
que vamos,
que todos vamos
navegando el mismo barco,
sin islas, sin otro puerto,
sin más capitán que el canto:
vamos navegando todos
el mismo barco.
Hay que admitirlo.
Es un hecho
largamente elaborado,
un modo de muchos sueños
y una esperanza almirante.
¿No es hermoso que pensemos
a la Patria navegando?
¿No es bello saber que todos
vamos navegando el mismo barco?
Políticos, presidentes,
honorables ciudadanos:
ahí va esta flor del oficio
tonadero de mi canto:
sobre la rosa del viento
la Patria es un dulce aroma,
navegando.
Ahora más bien pensemos,
quedémonos meditando.
Habitemos este verso
ya sin posibles naufragios:
-generales, abogados,
sacerdotes, diputados,
señoras, hombres de empresa,
comerciantes, funcionarios-
sobre la flor de los vientos
la Patria se ha vuelto barco.
Yo me conozco el oficio
y la guitarra es un mago.
-Quién haya perdido el rumbo
saldrá con ella a buscarlo-
Y esta guitarra que suena,
pajarera del paisaje,
cuando dice lo que dice
no hay que andar adivinando....
Guitarra ¿cómo es la Patria
navegante que cantamos?
¿Sobre la flor de los vientos
un aroma vuelto barco?
Y no te duele, guitarra,
la madera en la garganta
como a mí me está doliendo
la campana de mi sangre?.
¡Ya no me digas, guitarra,
cómo es mi patria!
Lunas, siglos, días ciegos,
navegando.
Y mientras ellos te beben,
abajo vamos remando,
remando,
vamos remando,
abajo vamos remando!
Guitarra, Patria, Bandera,
luna, río, sueño y cielo,
navío del alto viento,
dulce rosa navegando,
hay dos modos de saberte
mientras tanto:
arriba como un olvido,
como una memoria, abajo.
Porque arriba te trafican
y abajo vamos remando,
remando,
vamos remando,
nosotros vamos remando,
mientras tanto.
¡Y sin embargo es tan simple!
¡Es tan claro sin embargo!
Hay que hacerse del timón.
Cambiar el rumbo de manos.
Subir de pronto a cubierta
-y con este mismo oficio
unitario que remamos-
poner las cosas en orden,
limpiar el viento,
limpiarnos
de los que vienen de arriba
traficando y vomitando.

Y entonces,
¡proa a los sueños!
¡América está esperando!

Armando  Tejada Gómez.

22/3/23

"La gente". Armando Tejada Gómez.

 Se trata de la gente,

de la gente que pasa.
Se trata de la gente
que tratan y maltratan


La gente no se ocupa
de las grandes palabras
ama a sus hijos, se ama,
canta, ríe, trabaja,
sostiene con sus manos
la lámpara del día.
Y cuando ve  la muerte
derribando las puertas
resiste hasta la última
porción de la esperanza.

Yo le canto a la gente
desde atrás de una lágrima
y más atrás la vida
como una flor estalla.

       Armando Tejada Gómez .

9/9/22

"Celebrar la alegría." Armando Tejada Gómez .

 "Pertenece al que sabe 

celebrar la alegría de ver crecer las plantas,
 
al cómplice del sol, al sembrador callado 

que pone la semilla como un semen dichoso 

y espera, lentamente, el milagro del agua. "

Armando Tejada Gómez

8/8/18

" Hay un niño en la calle." Armando Tejada Gómez.


"Importan dos maneras de concebir el mundo,
Una, salvarse solo,
arrojar ciegamente los demás de la balsa
y la otra,
un destino de salvarse con todos,
comprometer la vida hasta el último náufrago,
no dormir esta noche si hay un niño en la calle."

Armando Tejada Gómez.

25/7/17

" Hay un niño en la calle." Armando Tejada Gómez.



A esta hora, exactamente,
hay un niño en la calle.

Le digo amor, me digo, recuerdo que yo andaba
con las primeras luces de mi sangre, vendiendo
un oscura vergüenza, la historia, el tiempo,
diarios,
porque es cuando recuerdo también las presidencias,
urgentes abogados, conservadores, asco,
cuando subo a la vida juntando la inocencia,
mi niñez triturada por escasos centavos,
por la cantidad mínima de pagar la estadía
como un vagón de carga
y saber que a esta hora mi madre está esperando,
quiero decir, la madre del niño innumerable
que sale y nos pregunta con su rostro de madre:
qué han hecho de la vida,
dónde pondré la sangre,
qué haré con mi semilla si hay un niño en la calle.

Es honra de los hombres proteger lo que crece,
cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
evitar que naufrague su corazón de barco,
su increíble aventura de pan y chocolate,
transitar sus países de bandidos y tesoros
poniéndole una estrella en el sitio del hambre,
de otro modo es inútil ensayar en la tierra
la alegría y el canto,
de otro modo es absurdo
porque de nada vale si hay un niño en la calle.

Dónde andarán los niños que venian conmigo
ganándose la vida por los cuatro costados,
porque en este camino de lo hostíl ferozmente


Importan dos maneras de concebir el mundo,
Una, salvarse solo,
arrojar ciegamente los demás de la balsa
y la otra,
un destino de salvarse con todos,
comprometer la vida hasta el último náufrago,
no dormir esta noche si hay un niño en la calle.

Armando Tejada Gómez