"La situación de extrema pobreza generalizada
adquiere en la vida real rostros muy concretos
en los que deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo,
que nos cuestiona e interpela.
Son los rostros de los niños golpeados por la pobreza,
rostros de jóvenes desorientados por no encontrar un lugar en la sociedad;
rostros de indígenas y de afro-americanos;
rostros de campesinos;
rostros de obreros, rostros de sub-empleados y desempleados,
rostros de marginados y hacinados humanos,
rostros de ancianos".
Ignacio Ellacuría.


