Rescatar la memoria.

Rescatar la memoria.

4/6/26

"Tarde de invierno." Juan Ramón Jiménez.

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco, 

sin cielo azul y plácido… 

Y se quedarán los pájaros cantando."

Juan  Ramón Jiménez



Va cayendo la noche: La bruma

ha bajado a los montes el cielo:

Una lluvia menuda y monótona

humedece los árboles secos.

El rumor de sus gotas penetra

hasta el fondo sagrado del pecho,

donde el alma, dulcísima, esconde

su perfume de amor y recuerdos.

¡Cómo cae la bruma en el alma!

¡Qué tristeza de vagos misterios

en sus nieblas heladas esconden

esas tardes sin sol ni luceros!

En las tardes de rosas y brisas

los dolores se olvidan, riendo,

y las penas glaciales se ocultan

tras los ojos radiantes de fuego.

Cuando el frío desciende a la tierra,

inundando las frentes de invierno,

se reflejan las almas marchitas

a través de los pálidos cuerpos.

Y hay un algo de pena insondable

en los ojos sin lumbre del cielo,

y las largas miradas se pierden

en la nada sin fe de los sueños.

La nostalgia, tristísima, arroja

en las almas su amargo silencio,

Y los niños se duermen soñando

con ladrones y lobos hambrientos.

Los jardines se mueren de frío;

en sus largos caminos desiertos

no hay rosales cubiertos de rosas,

no hay sonrisas, suspiros ni besos.

¡Como cae la bruma en el alma

perfumada de amor y recuerdos!

¡Cuántas almas se van de la vida

estas tardes sin sol ni luceros!

Juan Ramón  Jiménez


" El faro." Rubén Martínez Villena .


Abajo, roca y aguas: el multífono grito
de las olas que rompen; y a su caricia ruda,
con un cendal de espumas la base de granito,
alternativamente, se viste y se desnuda.

Y arriba, yergue el faro su construcción aguda;
—el faro, que es la estatua del Cíclope del mito—
altivo, como el símbolo de una soberbia muda;
solemne, como un dedo que apunta al infinito.

¡El faro!... Luminoso rey de las lejanías…
Titán que vio por siglos la muerte de los días.
Contemplador de mudos solares misereres,

la vesperal tristeza petrificó sus músculos,
¡y aún aguarda en el cerebro —loco de atardeceres—,
el sueño de la última llama de los crepúsculos!

 Rubén Martínez Villena

3/6/26

" Sol de invierno." Antonio Machado.

 Es mediodía. Un parque.

Invierno. Blancas sendas;

simétricos montículos

y ramas esqueléticas.

Bajo el invernadero,

naranjos en maceta,

y en su tonel, pintado

de verde, la palmera.

Un viejecillo dice,

para su capa vieja:

«¡El sol, esta hermosura

de sol…!». Los niños juegan.

El agua de la fuente

resbala, corre y sueña

lamiendo, casi muda,

la verdinosa piedra.

Antonio Machado.