Rescatar la memoria.

Rescatar la memoria.
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4/6/24

" Invencibles Maestras" . Osvaldo Bayer.

" Los que  mueren  por la vida
no pueden llamarse muertos..."

Alí Primera.

  "Cuando los políticos  se escondían en la laguna de Chascomús

 o iban a visitar a su amigo el general o eran directamente alcahuetes de Camps, 
ellas conquistaban la Plaza de Mayo a pesar de tanto esbirro disfrazado con uniforme, 
a pesar de tanto sable y caballo que caracoleaba, y del secuestro y la desaparición.
 Ellas estaban allí conquistando la Plaza de Mayo a la que nunca más abandonaron. 
Y después fueron capaces de instalar una casa, la Casa de las Madres, y una Universidad, 
la Universidad Popular de Las Madres de Plaza de Mayo. 
Sí, las Madres. Y ahora las ve uno en piqueteras. 
Una época que desborda en heroísmo, en desprendimiento, en solidaridad, en amor al país
 y a los que sufren y en un repudio vital a toda la burocracia delincuente que nos rodea.
 Ellas son las únicas que son capaces de decirles a estas figuritas tristes y aprovechadas que ocupan presidencias, ministerios y bancas: cobardes, ladrones, aprovechados insaciables. "

Osvaldo Bayer

3/5/21

"El Primero de Mayo según Osvaldo Bayer" .

Hessois Auguste Spies, Tapicero, antes de ser ejecutado gritó:

«Llegará el día que nuestro silencio será más poderoso que las voces que hoy ahorcan»


CHICAGO, AÑO CERO

Osvaldo Bayer dedicó la primera parte de su alocución a evocar el origen genuino del Primero de Mayo. Su voz segura y pausada expresó, «1886…¡Qué acontecimiento histórico! La primera huelga por las 8 horas de trabajo en Chicago y cómo quedo para siempre en la historia. Nadie recuerda cuando el capitalismo hizo sus primeros actos en la Edad Media; nadie recuerda a los ‘célebres generales’. Pero permanentemente se recuerda la lucha de los Mártires de Chicago. Personajes increíbles: cuánta generosidad, cuántos sueños convertidos en realidad». Y agrega que «El Congreso de la Internacional Socialista en Ginebra resolvió en 1866 iniciar el combate por las 8 horas de trabajo. Los primeros que cumplieron con el acuerdo fueron los sindicatos norteamericanos de Chicago, que en aquel tiempo eran todos de filiación anarquista. Así decidieron hacer el primer paro el Primero de Mayo de 1886 por la implementación de las 8 horas de trabajo. Decían que el ser humano también precisa de tiempo para otras cosas. 8 horas de trabajo, 8 horas de sueño, 8 horas para el hogar y los hijos. La huelga fue total, menos una empresa que pagó a rompehuelgas un alto monto para que no salieran a la calle. Se efectuó el paro el Primero de Mayo, y al día siguiente la policía salió a reprimir a 50 mil obreros. Hasta ese momento, se trabajaba 10, 12, 14, 16 horas al día, y existían lugares que llegaban a las 17 horas. Principalmente en los oficios ‘de abajo’ que hacían las mujeres textiles. El 3 de mayo, pese a la represión, los obreros realizaron una gran manifestación en la fábrica Mc Cormick, donde no adhirieron al movimiento por un pago. Allí habló en un mal inglés, el anarquista alemán August Spies, explicando las razones de esa lucha en honor de los trabajadores. Entonces comenzó una batalla entre los huelguistas y los rompehuelgas financiados por una empresa. Ese día, la policía asesinó a 6 obreros y dejó decenas de heridos. Fue el momento en que otro anarquista alemán, apellidado Fischer, redactor del Diario de los Trabajadores, imprimió 25 mil volantes donde se explicaban las implicancias de ganar las 8 horas de trabajo. Decía: ‘Trabajadores, la guerra de clases ha comenzado. Al terror blanco, respondamos con el terror rojo si es necesario. Enfrentemos a los patrones. Tened coraje, esclavos, levantaos’. El 5 de mayo se produjo una manifestación inmensa en el Haymarket. En ese lugar alguien arrojó una bomba y mató a un policía, y los uniformados abrieron fuego contra los miles de obreros, cuyo número de fallecidos jamás fue conocido. Inmediatamente, el gobierno norteamericano estableció el Estado de Sitio. Se aprisionaron a centenares de obreros, y se responsabilizó a 8 anarquistas por el lanzamiento de la bomba. El juicio se inició el 21 de junio de 1886. Tres de los anarquistas fueron encarcelados. El inglés de 39 años y obrero textil, Samuel Fielden, recibió cadena perpetua. El norteamericano de 36 años, vendedor, Oscar Neebe, fue castigado con 15 años de trabajo forzado. A un tipógrafo alemán de 33 años le dieron cadena perpetua. Los otros cinco imputados fueron condenados a la pena de muerte por la horca: Georg Engel, tipógrafo alemán de 50 años; Adolf Fischer, periodista de 30 años; el periodista alemán de 30 años, August Vincent Spies; Louis Lingg, carpintero alemán de 22 años que se suicidó antes de marchar a la horca para no darles en el gusto a sus verdugos; y Albert Parsons, inglés y periodista de 39 años, que no había estado en la huelga, pero se había adherido, durante el juicio manifestó que aprobaba todo lo que habían hecho los huelguistas. Sus nombres quedaron para siempre. En Argentina ninguno de los mártires de Chicago lleva el nombre de una calle.»

El autor de ‘Exilio’, continúa acentuando los aspectos que significaron con mayor crudeza la precipitación de los acontecimientos cuando indica que «Posteriormente hubo un gran movimiento empresarial donde se despidieron a miles de trabajadores de las fábricas, heridos de bala, procesados y torturados. La mayoría, por supuesto, eran inmigrantes: alemanes, irlandeses, rusos, italianos y polacos. Sin embargo, poco a poco, comenzaron los paros en todas las fábricas por las 8 horas de trabajo. Y año tras año, fábrica tras fábrica, se fueron conquistando las 8 horas de trabajo. Y los organismos internacionales, tanto socialistas, como anarquistas, proclamaron el Día Internacional de los Trabajadores el Primero de Mayo».

Por Andrés Figueroa Cornejo | 29/04/2012 |

22/3/19

" El 24: Aprender a poner el cuerpo" . Osvaldo Bayer.

Por Osvaldo Bayer
El tema del mes. El incomprensible terror de Estado. La desaparición de personas. La Muerte argentina. Ya está para siempre. Ahora hay que elaborarlo. No para que desaparezca y pensar hacia adelante, como afirman ciertos sospechosos. 
Hay que mirar para atrás. Ir quitándole todos los trapos sucios a la República. Los monumentos a los dictadores, las calles a los amanuenses del llamado “progreso”. Reescribir la verdadera Historia de los argentinos. Sus genocidios, sus negociados, sus trepadores. Sí, sí, quién se quedó con la tierra. Pero primero crear desde cero la defensa de la República Democrática.
 Aprovechar esta sangre que mancha todas las calles, todas las llanuras y todos los ríos, para impedir para todo el futuro el acostumbrado golpe militar. Al golpista, cárcel de por vida y pago de los costos. En cárceles comunes y no en departamentos al lado de la Iglesia Castrense. Pero no sólo a todo militar golpista y a los uniformados que lo acompañaron sino también a los civiles que les formaron coro, en especial los que ocuparon la cartera de Economía, que deja siempre jugosos intereses. ¿Quién es más culpable de los 45.000 millones de deuda externa, Videla o Martínez de Hoz? Además, lo fundamental: todos los capitostes militares o civiles no podrán ocupar jamás ningún cargo en la democracia.Fantasías argentinas. Mientras los presos políticos de la dictadura de la desaparición continuaban siendo los presos políticos de Alfonsín, en Villa Devoto. Parece increíble. Todo igual desde el Uriburu fusilador. No aprendimos nada. La falta de coraje civil de los que hasta ahora hemos hecho surgir de las urnas.
Y otra de las cosas para las cuales tiene que servir el día no laborable del 24: aprender a defender la democracia pero democratizándola. No con los arreglos de Olivos sino limitando poderes y dándole más protagonismo al pueblo.
 Día para debatir la tragedia vivida pero al mismo tiempo ir preparando la opinión pública para que tome en la mano los temas fundamentales. El principal: cómo reaccionar ante un posible levantamiento militar. Cómo puede y debe defenderse el pueblo contra nuevos Videlas, Uriburus, Onganías. Democratizar los institutos militares con directores civiles y profesores civiles.
 Y no defender fronteras sino destruir fronteras para hacer el gran país latinoamericano unido. Las fronteras sirvieron sólo hasta ahora para comprar armas, con los negocios consiguientes. La milicia debe existir para ayudar a los pueblos vecinos en caso de necesidad y no para sospechar de ellos con guardias permanentes y ridículas instalaciones bélicas.
Esta enorme meditación de todos por los treinta años del estigma debe servir para el cambio definitivo que significa verdadera democracia y fin de la fuerza bruta de las armas. ¿Cómo es posible que hayan llegado al poder del país de Mayo, los Videla, los Uriburu, los Onganía? Que cantemos en nuestro Himno Nacional “ved en trono a la noble igualdad” y todas las noches niños argentinos revuelven la basura.
 ¿O ya nos convirtieron en el país basura por excelencia? Y sí, un teniente coronel Gorleri quemó libros durante la dictadura y fue ascendido a general por la democracia.
 Somos originales, nos damos el gusto de tener un general argentino especializado en quemar libros. ¿Una paradoja? Más bien una paradoja de mentes de caudillejos de barrio, con cierto toque mafioso. El Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación está presidido por el general que exterminó a los pueblos originarios de las enormes pampas; el primer dictador José Félix Uriburu tiene un monumento en Balcarce y, en la exageración de la soplonería genuflexa, el primer golpista contra nuestra democracia, sí, a ese nombre de Uriburu lo recuerda una escuela bonaerense. Nuestros niños aprenden bajo la santa tutela de ese fusilador de obreros y traidor a la verdadera Patria democrática.
Por eso, los 24 de marzo, no solamente para recordar los crímenes de los desaparecedores del ’76 sino también para aprender a defender la democracia, a ampliar la democracia, a impulsar el coraje de cada uno de los habitantes a no ser jamás avasallado por torvos generales apañados por los intereses que manejan la riqueza, de aquellos que como el bisabuelo de este Martínez de Hoz recibió dos millones quinientas mil hectáreas (sí, así con todas las letras) del genocida Julio Argentino Roca.
El 24, del día del Holocausto Argentino, al Día de la Defensa de la Democracia.
 Sí, pero de la verdadera democracia, aquella que no permite niños con hambre ni gente sin trabajo.
Artículo publicado en Página/12 - Año: 2006

7/1/19

" Cambalache." Osvaldo Bayer. -Artículo escrito en 2010 en Página/12 -


Desde Bonn, Alemania.
Como todos los días, al amanecer, voy a buscar los diarios al buzón, que me deja el “canillita” con auto. Además de dos diarios está también una revista semanal. Las leo. Una hora después termino la lectura. No puedo creer. Camino unos pasos y me viene a la memoria una letra de tango. Lo canto a media voz aunque quisiera gritarlo. “Cambalache”, del filósofo de la calle Discépolo:
Siglo veinte, cambalache
Problemático y febril...
.................
Vivimos revolcaos en un merengue
Y en un mismo lodo,
Todos manoseaos.
Vuelvo al diario. Leo su titular: “Joven, sin posibilidades y amargado”. Y el subtítulo: “Alarma, hoy, en el Día de la Juventud, en todo el mundo la crisis financiera empuja a los menores de 25 años a la marginación”.
El artículo se basa en un estudio de la ILO, la Organización Internacional del Trabajo con sede en Suiza. Señala que en Europa, el número de jóvenes desocupados aumenta mes a mes. España, por ejemplo, anuncia una desocupación del 40,3 por ciento de jóvenes menores de 25 años. Y eso que, en el 2007, esa cifra llegaba apenas al 17,5 por ciento. Dice la crónica: “La cifra avanza en forma dramática” y cita al diario español El País, que habla de “una generación cero con muy pocas perspectivas y sin ninguna chance de empleo”. Y no sólo ocurre esto a los que han abandonado sus estudios y tienen poca preparación en oficios sino también a los jóvenes académicos a quienes “les esperan múltiples problemas para encontrar un empleo después de finalizar sus estudios”. Además, explica la ILO, “mismo los que obtienen un empleo, en el 2010, no tienen seguridad para planificar su futuro ya que el noventa por ciento de los trabajadores españoles menores de 25 años sólo reciben contratos con plazo limitado que pueden ser fácilmente rescindidos”.
A esa generación de jóvenes, en círculos especializados, la denominan “Ni, ni”, es decir, “ni estudian ni trabajan”. Acerca de esto, el sociólogo Philipp Woldin escribe: “Se trata de una generación sin estímulo, que ya no tiene sueños de futuro y que se ven ellos obligados a vivir con sus padres. España teme que debido a la crisis económica crezca una ‘generación perdida’ de jóvenes”. Las consecuencias, según los expertos, “para esa generación serán miedo al futuro y falta de motivación y, por supuesto, una larga dependencia del hogar paterno”.
La ILO advierte que en el 2008, en el mundo entero, 152 millones de jóvenes debieron conformarse con una entrada de apenas 1,25 dólar por día, lo que corresponde a un 28 por ciento de la cuota mundial de desocupados.
Pero, y aquí viene lo notable, “el mayor aumento de esa desocupación como consecuencia de la crisis financiera ocurre en los países desarrollados y de ellos, más en los europeos, donde la cuota de jóvenes desocupados aumentó del 13,1 por ciento, en 2008, a 17,7, en 2009. La que mejor se mantiene en los países desarrollados es Alemania, donde esa cuota alcanza al 11 por ciento.
Las consecuencias son, y lo dice el informe de la ILO: aumento de la criminalidad, problemas psíquicos y aumento del consumo de drogas.
Levanto la vista y me digo: “¿y eso hacemos con nuestros jóvenes? Ni siquiera ya reina aquella obligación moral y racional de asegurarles un camino sin violencias en la vida. La actual sociedad mundial con su sistema les abre la puerta para lanzarlos no a la paz sino a la contienda del egoísmo y la disputa diaria.
El mismo diario trae las declaraciones de Tim Noonan, portavoz de la Confederación Internacional Sindical, con asiento en Bruselas, quien señaló que “los gobiernos de la mayoría de los países se han preocupado muy poco durante muchos años en crear fuentes de trabajo y por eso los jóvenes, después de terminados sus estudios, no tienen posibilidades de encontrar una ocupación. Y los que la consiguen están limitados por contratos a término o reciben un sueldo muy bajo. Deben modificarse ya los fundamentos macroeconómicos. Tiene que acabar esa limitación y originar lugares de trabajo, crear empleos verdes, de defensa del medio ambiente. Si no se hace eso vendrá una segunda recesión. Es una bomba de tiempo que ha empezado a hacer tic-tac”.
“En los llamados países en desarrollo el problema es mucho más grave. En África y en el Medio Oriente la mayoría de la juventud no tiene trabajo. En África del Sur  el 45 por ciento de la juventud no tiene trabajo. En Namibia, el 75 por ciento. Naciones Unidas ha advertido que cada vez más hay jóvenes que caen en la criminalidad. El peligro es muy grande. Porque junto a la desocupación aumenta la inflación y estamos frente a una crisis de alimentos. Han comenzado las protestas, también en Europa; el caso de Grecia es patético. Trabajo debe ser el problema fundamental.”
Tiene razón Tim Noonan. Ni con medidas financieras ni con ahorros ni con acortar la ayuda a los países en desarrollo se soluciona el problema. Crear trabajo, ésa es la clave, repartir a cada cual lo suyo, ésa es la única solución contra toda violencia.
Doy vuelta la página del diario. Y no puedo creerlo: el Instituto de la Economía Alemana, institución matriz de los empresarios de este país, propone que se eleve la edad para jubilarse, de 65 años a 70; y para ello señalan que la gente cada vez vive más y es imposible solventar las jubilaciones, y que, por otra parte, ha disminuido el número de nacimientos. Es decir que las nuevas generaciones no podrán sostener al cada vez mayor número de ancianos.
Y aquí cabe la pregunta: ¿pero cómo, si hay cada vez menos trabajo y ahora quieren aumentar la edad para jubilados para que los viejos sigan trabajando cinco años más? Y entonces, ¿qué se hace con los jóvenes?
 Ésto demuestra la irracionalidad del sistema capitalista que siempre busca cortar el hilo por lo más delgado. Si los viejos trabajan más años, los jóvenes tienen menos probabilidad de encontrar empleo, dadas las circunstancias del sistema económico actual. Mientras unos discuten cómo crear más trabajo los otros proponen que los que están por jubilarse ya sigan trabajando cinco años más. El sistema. La irracionalidad.
Porque la realidad es otra. Las empresas despiden a gran parte de su personal una vez cumplidos los 55 años, principalmente a los ejecutivos. Está en la mente empresaria que ya a esa edad hay conformismo y no la palabra “búsqueda”, el superarse siempre hasta el último día. Si bien pagan indemnización para librarse de los viejos, éstos, al quedarse sin empleo, pasan a cobrar el seguro de desempleo, una suma en sí irrisoria que les alcanza sólo para no morirse de hambre. Vamos a la parte psicológica: todo empleado, a partir de los 55 años, comienza a tener temor de un pronto despido. Y éso obra sobre su salud mental y física. Y se va formando así una sociedad de histerias, codazos y neurastenias. Cuando la vida tendría que tener un final de tranquilidad y premio para todos aquellos que cumplieron con la sociedad.
Este es el panorama. Pero doy vuelta a la página del mismo diario y me encuentro con otra información. Todo en idioma perfectamente empresarial. Se explica el radical programa de ahorro que llevan a cabo casi todos los estados federales de Estados Unidos. Se ahorra cerrando escuelas, rebajando las ayudas sociales y dejando cesantes a empleados. Hasta ahora, desde comienzos del 2010 se ha dejado cesantes a 169.000 empleados. La nota periodística la firma el economista Dietmar Ostermann. Se calcula que en el 2011 se van a ahorrar 120 mil millones de dólares para terminar con el déficit nacional. Obama ha enviado 10.000 millones de dólares a esos Estados para parar un poco el cierre de escuelas y el despido de maestros. Los republicanos han calificado a la ayuda de Obama como apenas una gota de agua sobre una piedra caliente. La financiación de esa ayuda se lleva a cabo a costa de los más pobres ya que se han eliminado las subvenciones para alimentos vitales.
Sigo leyendo el mismo diario. En el próximo título de página se denuncia el gran negociado que se llevó a cabo con la alarma sobre la gripe porcina y la dramática obligación de vacunarse a todo el mundo. Pero ya no quiero seguir leyendo, me digo, basta. Cierro el diario. Sí, es un diario de tendencia liberal, nada contestatario. Pero informa de la actualidad, es su obligación, la de informar. Es el Frankfurter Rundschau. 
Tomo la revista Stern, para descansar un poco. Pero justo su nota principal habla de los empresarios más ricos de Alemania y su predisposición a hacer donativos. Por lo menos hay 75 de ellos que poseen fortunas de más de mil millones de euros .
 Ejemplo, Karl Albrecht posee declarados 17.000 millones de euros; Theodor Albrecht, más de 16.000 millones; Dieter Schwarz, más de 10.000 millones, y sigue la lista. Como decimos, hay por lo menos 75 multimillonarios. Y éso que lo que poseen, comparado con lo de los multimillonarios norteamericanos, parecen propinas. Bastaría comparar esas cifras con las estadísticas del hambre en el mundo, o de la gente sin techo, o de las villas miseria.
“Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé
En el quinientos seis
Y en el dos mil también.
Que siempre ha habido chorros
Maquiavelos y estafaos,
Contentos y amargaos,
Barones y dublés.
Pero que el siglo veinte
Es un despliegue de "maldá" insolente
Ya no hay quien lo niegue.”
Cambalache. Me digo: Alemania tuvo pensadores como Kant y Marx; Francia lo tuvo a Descartes, el mundo todo a un Einstein. Pero los argentinos lo tuvimos a Discepolín, que en un tango lo definió todo, en el idioma del pueblo.
Voy a la ventana. Veo el verde de este verano, el cielo bien azul, el dorado tan puro de los rayos del sol. Y se me presentan las figuras humildes de Agustín Tosco, aquel del Cordobazo que encabezaba las protestas obreras vestido con su humilde “overol”, y en Facón Grande, el gaucho que fue fusilado por acompañar a los pobres peones rurales patagónicos.
Sí, a pesar del cambalache, hay gente que no se rinde.

" Misión." Osvaldo Bayer.

"El intelectual tiene que tener todas las libertades para escribir lo que se le da la gana, no se le puede poner norma ni prohibición, ni nada.
Eso sí, tiene la obligación moral de salir a la calle cuando ve injusticias en la sociedad.
 No quedarse en la torre de marfil, siempre lo he dicho. 
Por eso mi admiración por los que he nombrado en mis artículos, principalmente por Rodolfo Walsh y por Haroldo Conti, que tomaron una posición en momentos tan difíciles para el país.
 Y sin desmerecer la altura de ellos, siempre me sentí obligado a tomar partido cuando había injusticias. 
Durante el exilio, me la pasé redactando artículos y hemos tenido publicaciones... me decían que ni siquiera en exilio alemán anti-nazi ha habido tantas publicaciones como los argentinos en el exilio.
 Alguna vez habría que escribir, o hacer un resumen o un libro con todas esas publicaciones.
 Me sentí en el deber de que ahí estaba mi misión. 
El exilio argentino en ese sentido se portó muy bien: organizamos viajes de las Madres de Plaza de Mayo, organizamos congresos internacionales, hasta que pudimos volver, con todo el dolor de los queridos amigos desaparecidos."

Osvaldo  Bayer.
-Reportaje -

" El último rebelde."Por Osvaldo Soriano. Artículo aparecido como contratapa de PáginaI12 hace 25 años, el 8 de agosto de 1993, y fue recopilada en el libro Cómicos, tiranos y leyendas.

"Son tan escasos los libros que desentierran grandes verdades
 que cuando aparecen hay que atesorarlos... para 
  hurgar en las grandezas y miserias de una sociedad 
que probó todos los caminos erróneos 
antes de encerrarse en la apatía y la frivolidad."
Osvaldo Soriano.
Un libro que sale a rescatar la verdad histórica, informar a los más jóvenes y sacudir la modorra del presunto fin de la historia se parece más a una provocación que a un acontecimiento editorial. Reunir textos que alguna vez disgustaron a tantos oportunistas y que el libro se llame Rebeldía y esperanza es como tirar una piedra contra la dormidera nacional. Y si el que lanza la piedra sin esconder la mano es Osvaldo Bayer, historiador temible, narrador de romanceros heroicos y miserables tragedias, hay que pararse a escuchar. De barricada y de amor, estos cuarenta y dos escritos tienen la urgencia de un viaje al futuro. A la memoria de las generaciones que vendrán con el nuevo siglo. Publicados por primera vez en revistas y en este diario, hablan de víctimas y verdugos. Pero a mí me dibujan entero al hombre que conocí en las malas, que es la mejor manera de conocer a los hombres para saber si creen en lo que dicen y si sostienen en privado lo que predican en público.
La primera vez que hablé con Osvaldo Bayer fue en 1970, por teléfono, y no fue una conversación simpática. Yo era redactor de Semana Gráfica, una revista de la Editorial Abril a la que preferíamos llamar Semana Trágica por su vocación por las noticias desgraciadas. Martín Campos, un director enviado al periodismo para sembrar la cólera de Dios, me había pedido que escribiera un breve aniversario del fusilamiento del anarquista Severino Di Giovanni ocurrido en 1930. En esos lejanos tiempos a la gente todavía le interesaban cosas así.
No encontré nada más natural que comprar el libro histórico de Bayer y tomar de allí todos los datos. Comodidad u osadía, lo pagué caro: Bayer me llamó, se presentó y me dijo de todo. Al colgar me quedó de él una falsa imagen: la de un tipo intransigente y de pocas pulgas. Nada de eso: con el tiempo supe que con sus amigos y adversarios leales es uno de los hombres más tiernos y de mejor humor que tiene este país. Pero hasta que lo descubrí tal cual es le guardaba cierto resquemor porque sus argumentos me habían hecho sentir culpable y era él quien tenía razón.
En 1976 me lo encontré en la Feria del Libro de Frankfurt mientras Vargas Llosa hacía su discurso en inglés. Había otros argentinos y muchos latinoamericanos exiliados. Le recordé el sofocón que me había hecho pasar, se echó a reír y fuimos a tomar un café para hablar de lo que pasaba en la Argentina y de qué se podía hacer desde afuera para dificultar el plan criminal de los militares. En ese tiempo yo creía que la mayoría de la gente se daba cuenta de lo que estaba pasando, aunque más no fuera por deducción, porque los secuestros sucedían en las calles. Pensaba que la gente escuchaba los estruendos y los pedidos de auxilio que salían de tantos departamentos destrozados por las bandas del Tigre Acosta, Suárez Mason, Camps y los otros. Después supe que nadie, o casi, escuchaba ni veía nada. Tampoco los grandes diarios que llamaban a combatir la subversión “por todos los medios”. 
Aquel día Bayer me dio noticias dolorosas sobre la desaparición de periodistas y escritores amigos. Haroldo Conti entre ellos. También tenía un recorte de La Nación que relataba un curioso almuerzo que compartieron el dictador Videla, Jorge Luis Borges, Leonardo Castellani, Ernesto Sabato y Horacio Ratti, presidente de la SADE. También ésa era una pésima noticia: dos de los escritores más notorios habían aceptado el diálogo con el comandante en jefe de la represión y ninguno de ellos se iba dando un portazo. Al contrario, Borges vio en Videla a un “caballero” y Sabato a “un hombre culto, modesto e inteligente”.
Bayer me contó algunas peripecias por las que pasó mientras buscaba testigos y documentos secretos para su monumental: " Patagonia rebelde". 
Me habló de Severino Di Giovanni y los anarquistas libertarios y de su propia huida de la Argentina justo a tiempo para salvar la vida. Lo hacía con tanto humor, ponía tanta ironía consigo mismo, que enseguida me di cuenta de que quería ser amigo de él. Hablamos también de nuestras carencias de expatriados y Bayer me preguntó si tenía plata como para ir tirando mientras conseguía algún trabajo. Le dije que no se preocupara, que ya saldría algo. Nos despedimos muy tarde y al día siguiente volví a Bruselas.
A los que estábamos en Bélgica nos ayudaban los curas, que no comprendían el silencio de la Iglesia ante el asesinato de tanto cristiano, pecador o no. Nos dieron techo y muchas ayudas más. Yo intentaba escribir un cuento que Giovanni Arpino me había pedido para una revista italiana y por el que prometía pagarme cien dólares de entonces. Algunos limpiaban oficinas o iglesias mientras otros trataban de enterrar el pasado y no querían ni saludarnos.
Una semana después del encuentro con Osvaldo Bayer recibí una carta de Alemania. La abrí enseguida en busca de nuevas noticias, de algún plan de operaciones lejanas. En lugar de eso había un giro por una extraña suma: 1527 marcos con cincuenta, o algo así. Con una esquela breve: “Osvaldo: cobré un trabajo que me debían. Te mando la mitad. Un abrazo”. Y la firma de Bayer. No me mandaba un préstamo de amigo sino el auxilio de cada anarquista fiel a su ideal: exactamente la mitad de lo que había cobrado. Sin explicaciones ni fecha de reintegro. Había encontrado a un tipo en apuros y compartía lo que tenía. Le escribí para agradecerle pero me contestó hablando de otra cosa, invitándome a visitarlo a Essen. Nunca, desde entonces, pude tocar el tema con él; se molestó la vez que intenté hacerlo y de algún modo me sugirió que de esas cosas no se habla. Entonces callé hasta hoy y sé que cuando lea estas líneas volverá a incomodarse y tal vez me llame para retarme como en el 1970. 
Al leer :" Rebeldía y esperanza " me volvieron a la cabeza los momentos posteriores al regreso. La soledad de Bayer y de Cortázar. El desgarramiento de Juan Gelman perseguido en dictadura y en democracia. El dolor de las Madres de Plaza de Mayo despreciadas por Alfonsín y después por Menem. El abortado debate sobre el exilio y la resistencia interna.
 Las cosas no dichas y las voces de los oportunistas que cambiaban de piel para escribirse una historia diferente a la que les pesará en el futuro cuando otras generaciones visiten archivos y desempolven la verdad. Como hizo Bayer con los fusilados de Santa Cruz. Ahora que por fin conocemos los cuatro tomos que cuentan la ignominia, el historiador lanza otra botella al mar de la indiferencia: en Rebeldía y esperanza están los hechos y los personajes de estos años que la sociedad ha tratado de enterrar.
 Ahí está Pequeño recordatorio para un país sin memoria, el alegato que Bayer leyó en la Universidad de Maryland en 1985; la respuesta de un Sabato molesto porque el bronce le resbala de la piel; están las desafortunadas palabras de Martha Lynch, de Borges, de Balbín, el día en que quemaron los libros y Víctor Massuh aceptó ser embajador de Videla en la Unesco.
 Pero también el militante Rodolfo Walsh, que escribió su denuncia en la clandestinidad, se la enrostró a Videla y al mundo y salió a morir con dignidad.
Es imprescindible leer :"Rebeldía y esperanza"  porque en esas páginas está mucho de lo que ha querido ocultarse. Hay una ética, vieja y eterna, pataleando en un tiempo sin ejemplos ni ilusiones.
 Están las Madres, Raúl González Tuñón, el cura Angelelli, Gregorio Selser, los presos políticos de antes y de ahora; destinos argentinos y ejemplos alemanes, malos y buenos, que Bayer conoce como pocos. Son tan escasos los libros que desentierran grandes verdades que cuando aparecen hay que atesorarlos; para nosotros o para los que después vendrán a hurgar en las grandezas y miserias de una sociedad que probó todos los caminos erróneos antes de encerrarse en la apatía y la frivolidad.
Es verdad: Bayer es un hueso duro de roer. Sin él sería más fácil olvidar. Hacerse una historia a medida y cambiar de canal.
 “Me he propuesto no tener piedad con los despiadados. Mi falta de piedad con los asesinos, con los verdugos que actúan desde el poder se reduce a descubrirlos, dejarlos desnudos ante la historia y la sociedad y reivindicar de alguna manera a los de abajo, a los humillados y ofendidos, a los que en todas las épocas salieron a la calle a dar sus gritos de protesta y fueron masacrados, tratados como delincuentes, torturados, robados, tirados en alguna fosa común”, dice en una entrevista que le hice hace diez años, antes de volver al país.
 Y luego algo muy claro, que se perdió de vista en la confusión del alfonsinismo y la teoría de los dos demonios: “La verdadera y única división  está entre los que aceptan y los que no aceptan negociar los crímenes de la represión y la corrupción”.
Este artículo apareció como contratapa de PáginaI12 hace 25 años, el 8 de agosto de 1993, y fue recopilada en el libro Cómicos, tiranos y leyendas.

" Periodismo." - Osvaldo Bayer -

" El periodista debe manejarse por la ética,
cuidar la verdad 
y estar siempre 
del lado de los que sufren."

Osvaldo Bayer.

27/12/18

Despedida.


Osvaldo Bayer : Referente de lucha por la justicia y la reivindicación de los pueblos originarios.

Presente siempre .
Defendiendo las causas de los oprimidos.
Poniendo tu voz a los que no tienen voz.

" Los despiadados." Osvaldo Bayer.

“Me he propuesto no tener piedad con los despiadados.
 Mi falta de piedad con los asesinos, con los verdugos
 que actúan desde el poder, se reduce a descubrirlos,
 dejarlos desnudos ante la historia y la sociedad 
y reivindicar de alguna manera a los de abajo, 
a los que en todas las épocas salieron a la calle 
a dar sus gritos de protesta y fueron masacrados,
 tratados como delincuentes, 
torturados, robados, tirados en alguna fosa común
La verdadera y única división  está entre los que aceptan
 y los que no aceptan negociar los crímenes de la represión y la corrupción.”

OSVALDO  BAYER.
De su libro:  "En Camino al Paraíso"

24/5/18

" Invencibles Maestras. " Osvaldo Bayer.

"Desde el piquete que corta
 los caminos de la infamia
 hasta el piquete de la moral y la conducta
 que existirá eternamente 
en los que creen que la única democracia 
existe cuando todos pueden vivir en dignidad."
OSVALDO  BAYER.

No hay otra palabra: Invencibles.
 Cuando los políticos que hoy nos representan se escondían en la laguna de Chascomús o iban a visitar a su amigo el general o eran directamente alcahuetes de Camps, ellas conquistaban la Plaza de Mayo a pesar de tanto esbirro disfrazado con uniforme, a pesar de tanto sable y caballo que caracoleaba, y del secuestro y la desaparición. 
Ellas estaban allí conquistando la Plaza de Mayo a la que nunca más abandonaron. 
Y después fueron capaces de instalar una casa, la Casa de las Madres, y una Universidad, la Universidad Popular de Las Madres de Plaza de Mayo. 
Sí, las Madres.
 Y ahora las ve uno en piqueteras. Una época que desborda en heroísmo, en desprendimiento, en solidaridad, en amor al país y a los que sufren y en un repudio vital a toda la burocracia delincuente que nos rodea. 
Ellas son las únicas que son capaces de decirles a estas figuritas tristes y aprovechadas que ocupan presidencias, ministerios y bancas: cobardes, ladrones, aprovechados insaciables.
Las Madres nos enseñaron democracia: mujeres del pueblo, surgidas casi todas de barrios de trabajadores.
 Nos enseñaron democracia demostrando que sólo hay democracia cuando el pueblo ha ganado la calle y habla. No les han tenido miedo ni a los presidentes de la Nación ni a los generales semi arrepentidos que esconden su cobardía sempiterna en sus breeches y sus botas.
Las Madres sin armas de fuego y sin embargo tiembla la Casa Rosada, tiembla el Congreso, tiemblan todos los milicos estén disfrazados de marrón terroso, de azul o de lo que sea.
Un pueblo estafado, un fascismo que prepara una vez más sus armas de sometimiento y la persecución: el presidente de la República, Fernando de la Rúa –el que dio el espectáculo sucio y deprimente de defender en el Senado con un pathos exagerado de quien defiende a cobardes verdugos, las leyes de Punto Final y Obediencia Debida– acaba de hacerles la venia a los pobres chicos de las villas miseria a quienes militares
trasnochados de puro fascismo les han dado uniformes y los “disciplinan para el futuro”. Sí, se preparan cuando ya todo se desmorone y se le haya quitado todo al pueblo, para reprimir. Hay que preparar los represores del futuro y como los gendarmes actuales –que por trescientos pesos fusilan a los huelguistas y muelen a palos a la gente de la tierra– hay que meterles en la cabeza que es un deber defender al Fondo Monetario Internacional y no a la gente de trabajo explotada y noblemente rebelde. 
Las Madres nos enseñan cómo dejar al desnudo a la mentira de estos inmorales de comité que nos quieren hacer creer que por ser elegidos en los tortuosos comités y con el apoyo millonario del dinero de los consorcios en sus propagandas, son los hombres de la democracia y la Constitución y que por eso debemos respetarlos.
No. Esa es nuestra lucha, la que nos enseñaron las Madres: decir a voz en cuello que esto no es democracia ni los que gobiernan no son demócratas. 
Son apenas hijos del oportunismo y la avidez.
 Y actuar. Desde el piquete que corta los caminos de la infamia hasta el piquete de la moral y la conducta que existirá eternamente en los que creen que la única democracia existe cuando todos pueden vivir en dignidad."

Osvaldo Bayer.
Artículo publicado en : Página /12- Año : 2000.

16/10/17

" Diversidad cultural." Osvaldo Bayer.

Para aprovechar la mano de obra de los pueblos originarios
 los conquistadores impusieron 
métodos de organización del trabajo semejantes al sistema feudal.

Mita. Encomienda. Yanaconazgo.
Sometimiento.
 Esclavitud .
Por medio de la espada y la cruz.