Rescatar la memoria.

Rescatar la memoria.

9/10/17

Asturias tierra bravía.

HISTORIA

¡Luchar, vencer, Asturias al poder!

Entre los días 5 y 16 de octubre de 1934 los trabajadores de Asturias lograron poner en pie un gobierno de doble poder obrero que pasó a la historia como la Comuna de Asturias y que logró derrotar al ejército de Franco.


Como parte del proceso revolucionario comenzado en 1931, la Revolución de Asturias significó la punta del iceberg para la insurrección de 1936. Posteriormente a la derrota, las organizaciones sindicales conformaron el Frente Popular, un organismo opuesto a la consigna de UHP (Unión de Hermanos Proletarios) levantada por los mineros asturianos ya que allí se llevó a cabo la alianza de las centrales obreras con sectores de la burguesía, dejando al margen al heroico proletariado que le puso el cuerpo y su vida en pos de la insurrección de Asturias, que hubiera marcado un camino muy distinto para España y para el posterior avance del fascismo en caso de haber triunfado.

La Alianza Obrera

La excepción a la regla fue la combativa Asturias, en donde se produjo la combinación de ciertos factores que hicieron que la insurrección cobrara poder: en enero de 1934, el sector dirigido por Largo Caballero ocupó la dirección de la UGT e impulsó la idea de la Alianza Obrera con el objetivo estratégico de lograr el socialismo, propuesta que le fue ofrecida y posteriormente rechazada a la CNT. Sin embargo, había sectores de esta organización que no estuvieron de acuerdo con la postura oficial y decidieron firmar un pacto con la UGT, siendo Asturias el único lugar donde prosperó esta alianza. La unidad de acción y el objetivo central de la Comuna de Asturias calaron profundamente en el proletariado asturiano, que tomó como consigna la UHP (Unidad de Hermanos Proletarios) y que significaba la unidad “desde abajo” de los trabajadores hacia sus dirigentes.
En la madrugada del 5 de octubre, los mineros rápidamente tomaron la cuenca minera y lograron la rendición de 23 cuarteles de la Guardia Civil, éxito que se sumó a la victoria de las milicias obreras en otras zonas. En Oviedo, la capital asturiana, columnas de obreros ocuparon puntos estratégicos y la Guardia Civil se encontró paralizada. La situación se produjo casi de idéntica manera en el resto de las localidades, siendo los mayores contratiempos la falta de armas y municiones. De todas formas, el mayor éxito fueron la creación embronaria de un Ejército Rojo, que llegó a contar con 30.000 obreros y mineros, y el desarrollo de los comités obreros, coordinados por un Comité Obrero Provincial, en donde los mismos trabajadores pudieron autogestionarse y se encargaron de las necesidades básicas de la población, como la organización de los alimentos y del sistema de salud así como también del armamento necesario para poder defenderse.

La derrota

El poder de los obreros que dio paso a la insurrección asturiana pasó a convertirse en la antesala del infierno para el Gobierno. Aunque en el resto de España la rebelión no había causado ningún efecto por la neutralización pacifista de las organizaciones de masas, en Asturias se produjo todo lo contrario, y el hecho llevó a que el Gobierno, en lugar de apagar los focos de la subversión en el resto del país, concentrara todo su poder de fuego en un solo territorio, dejando al mando del operativo a los generales Goded y Franco y desatando la peor represión con la ayuda de la tropas del ejército y de la marina de Marruecos.
La insurrección dejó un saldo de más de 3.000 muertos y decenas de miles de detenidos pero aun así el Gobierno no pudo lograr la instauración de un Estado fascista y a pesar de las posteriores represiones el pueblo español pudo volver a ponerse en pie para enfrentarse a Franco en 1936, esta vez con un despliegue combativo en todo el territorio español.
Durante los días de octubre de 1934, los mineros de la Comuna de Asturias modificaron los versos del himno nacional asturiano, “Asturias, Patria Querida” y lo reemplazaron por “Asturias, Tierra Bravía”

No hay comentarios.: