Debo elegir mi nombre verdadero
como recuerdo de una antigua vida,
un nombre que me sirva de partida,
un nuevo nacimiento del cordero.
Pero tal vez deba pensar primero
si es que viajo de vuelta o voy de ida
y qué flor de mi sangre quedó herida
en la voz de un cantor del pueblo entero.
Debo pensar y recorrer mi historia,
todo el amor que me creció del pecho
y es un tajo celeste en la memoria.
Pero quizá, mientras el sol me asombre,
sea acertado no cambiar el hecho:
prefiero andar con todos y sin nombre.
Hamlet Lima Quintana.

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