Allí donde la urbe no llega todavía
o donde dejó algunas casitas olvidadas:
Ranchos de paja y barro,
casuchones de latas,
que caminar parecen hacia ella,
como para alcanzarla;
juegan los niños sucios y descalzos
de mejillas carnosas y brillantes miradas.
¡Y son hermosos estos niños sucios
bajo el redondo sol, junto a la inmensa pampa!
En tanto muge la ciudad oscura
por la nasal sirena de sus fábricas.
Libres y hermosos corren y al sol juegan los niños;
como frutas maduran estos frutos con alma.
Y frutas son, tan sólo hermosas frutas
que en un festín de ricos han de ser devoradas:
los niños en la fábrica almorzados,
las niñas como postre y con champaña.
¡Pienso en esto y los puños
se me hacen dos garras;
pienso en esto y los gritos
hierven en mi garganta!
Álvaro Yunque.
De:" Versos de la calle"
1924

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