"La primavera es inexorable."
Pablo Neruda
“En vano los hombres, amontonados por centenares y miles sobre una estrecha extensión, procuraban mutilar la tierra sobre la cual se apretujaban.
En vano la cubrían de piedras a fin de que nada pudiese germinar en ella;
en vano arrancaban todas las briznas de hierba y ensuciaban el aire con el carbón y el petróleo;
en vano cortaban los árboles y ponían en fuga a los animales y a los pájaros.
La primavera era la primavera, incluso en la ciudad.
El sol calentaba, brotaba la hierba y verdeaba en todos los sitios donde no la habían arrancado, tanto en los céspedes de los jardines como entre las grietas del pavimento.
Los chopos, los álamos y los cerezos desplegaban sus brillantes y perfumadas hojas.
Los tilos hinchaban sus botones a punto de abrirse.
Las grajos, los gorriones y las palomas trabajaban gozosamente en sus nidos, y las moscas, calentadas por el sol, bordoneaban en las paredes.
Todo estaba radiante.
Únicamente los hombres, los adultos, continuaban atormentándose y tendiéndose trampas mutuamente.
Consideraban que no era aquella mañana de primavera, aquella belleza del mundo creado para la felicidad de todos los seres vivientes, belleza que predisponía a la paz, a la unión y al amor, lo que era sagrado e importante.
Lo importante para ellos era imaginar el mayor número posible de medios para convertirse en amos los unos de los otros”.
León Tolstoi.
“Resurrección”- Fragmento -1899-

No hay comentarios.:
Publicar un comentario