En la provincia de Buenos Aires, donde se alojan la mayor cantidad de presos, hay 40 mil detenidos, una cifra que crece año a año y que agrava las condiciones de detención ya de por sí infrahumanas.
En provincias como Tucumán, en menos de 20 años se triplicó la cantidad de presos.
Esto, por supuesto, no reduce la tasa de delito porque el estado, por derecha y por izquierda, sigue actuando y con él, funcionan los desarmaderos, el narcotráfico y otras ramas de la actividad criminal con paraguas estatal.
En la mayoría de los casos, por ejemplo, los procesados esperan años encarcelados sin tener condena.
En el caso de las cárceles federales, sucede con 6 de cada 10 reclusos.
Esto oculta el discurso de la derecha cuando ataca al llamado “garantismo”, mientras se silencia, además, que las cárceles son mazmorras de torturas y degradación, lejos de un sistema para la reinserción de ningún tipo.
Las cárceles reproducen la actividad criminal, nuevamente, con amparo policial.
En el caso de las cárceles federales, sucede con 6 de cada 10 reclusos.
Esto oculta el discurso de la derecha cuando ataca al llamado “garantismo”, mientras se silencia, además, que las cárceles son mazmorras de torturas y degradación, lejos de un sistema para la reinserción de ningún tipo.
Las cárceles reproducen la actividad criminal, nuevamente, con amparo policial.
Desigualdad y delito: lo que se omite decir
Hablar de “delincuencia” sin mencionar la desigualdad creciente y la pobreza, es un acto de lesa hipocresía.
Hablar de “combatir el delito” abstrayendo el rol organizador del Estado, es una cobertura ideológica para los principales organizadores criminales.
Justificar, desde los sectores populares, la campaña a favor del endurecimiento estatal, de los linchamientos y de la Justicia por mano propia, es favorecer las condiciones del despojo cotidiano que sufren los trabajadores por parte de los grandes empresarios y su Estado.
Hablar de “combatir el delito” abstrayendo el rol organizador del Estado, es una cobertura ideológica para los principales organizadores criminales.
Justificar, desde los sectores populares, la campaña a favor del endurecimiento estatal, de los linchamientos y de la Justicia por mano propia, es favorecer las condiciones del despojo cotidiano que sufren los trabajadores por parte de los grandes empresarios y su Estado.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario