Desterrar las resacas apretadas de miedos,
envolver el regreso de indolencia y silencio.
Ignorar el futuro, careciendo de tiempos.
Ser letargo obstinado , prescindiendo de sueños.
Olvidar mansedumbres, otros soles e infiernos...
Ser olvido en la nada
de la nada que estalla
cuando todo es recuerdo
Amordazar temores palpitando al acecho,
aminorar sus fuerzas , enmudecer sus ecos.
No sentir la nostalgia de aquéllo tan distante
que perfila su huella
en grises recovecos.
Fundirse en la inconsciencia
de la quietud vacía
que gira dibujando
paciente y reiterada
el mismo andar concéntrico.
Alejo Márquez.
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