Rescatar la memoria.

Rescatar la memoria.

29/3/23

Haroldo Conti

“Los antagonismos entre el imperialismo 
y nuestros pueblos son profundos y violentos 
en todos los frentes incluido, por supuesto,
 el de la lucha cultural".

 Conti y la Beca Guggenheim

Marcha, Montevideo, N°. 1584, 10 de marzo de 1972

Con esta carta─ enviada por Conti para su difusión a través de Marcha ─el autor de En vida último premio novela Barral, responde a la invitación que se le hiciera de acogerse a la famosa beca Guggenheim.

Buenos Aires, 28 de febrero de 1972

Señor Stephen L. Schlesinger

John Simón Guggenheim Memorial Foundation

Estimado señor:

                         Lamento responder con tanto atraso a su atenta carta del 2/12/71. Ello se debe a que yo estuve ausente en Buenos Aires la mayor parte de ese tiempo y a que ustedes enviaron la carta a mi domicilio anterior. Por la misma, esa Fundación me comunica que se le ha sugerido mi nombre como posible interesado en una beca Guggenheim. Agradezco la intención del amigo que hizo la sugerencia y la gentileza de ustedes al enviarme,  los formularios correspondientes. Ahora bien, y con el respeto que ustedes merecen por el solo hecho de haber obrado con lo que se supone es un gesto de buena voluntad, deseo dejar en claro que mis convicciones ideológicas me impiden postularme para un beneficio  que, con o sin intención expresa, resulta, cuanto mas no sea por fatalidad del sistema, una de las formas más sutiles de penetración cultural del imperialismo norteamericano en América Latina. No es solo ni principalmente cuestión de la beca Guggenheim en sí misma, sino de política de colonización cultural de la que forma parte, en la que el imperialismo norteamericano no escatima esfuerzos de organizaciones estatales, paraestatales y privadas.

                        Los antagonismos entre ese imperialismo y nuestros pueblos son profundos y violentos en todos los frentes, incluido por supuesto el de la lucha cultural, y en este momento han llegado a una etapa de grandes definiciones en toda la extensa nación latinoamericana. Esto impone la claridad y la coherencia como deberes ineludibles del intelectual latinoamericano, cuya condición de ninguna manera entraña un privilegio sino una entera y exigencia militancia.

                       No soy un hombre de fortuna, como tampoco lo son la mayoría de mis compañeros, porque en Latinoamérica ser escritor es casi  sinónimo de ser pobre, pero me parece inaceptable postularme para un beneficio que proviene del sistema al que critico y combato y que, por otra parte, y eso es lo más grave, de alguna manera me complica con él. No niego que, en el orden personal, habría significado una gran oportunidad para mí, ni critico por otra parte a quienes careciendo inclusive de las oportunidades que yo tuve aceptaron esa beca. Yo entiendo que no puedo hacerlo y que mi gran oportunidad en este momento es América, su pueblo, su lucha, la enseñanza y el camino que nos señalara el comandante Ernesto Guevara. Por lo demás yo he sido jurado de la Casa de la Américas en 1971, el mismo año en que usted me escribe, y considero que esa distinción que he recibido del pueblo cubano es absolutamente incompatible con una beca ofrecida por una Fundación creada por un senador de Estados Unidos, o sea, no un hombre del pueblo norteamericano, sino del sistema que lo oprime y nos oprime.

                     Atentamente,

                                                                                                                                           Haroldo Conti.


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“Haroldo Conti, En prensa”, un compilado de notas y ensayos periodísticos

En la columna semanal Informe de un día una reseña del libro publicado por Ediciones Bonaerenses conformado por artículos del escritor argentino, entre el 1955 y el 1976.  

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