Que la violencia de tanto poder no ciegue nuestros ojos.
Ni el pavor de lo padecido clausure la conciencia.
Que la voluntad de ternura jamás nos abandone.
Y que la paz crezca en nuestros cuerpos.
Cuando lo justo y necesario sea el bien de todos.
Y reine la belleza que honrará la vida.
Vicente Zito Lema.

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