“Ante los imperios cotidianos
ante los manuales de instrucciones,
ante las farmacéuticas de la felicidad
vengo a compartir aquí mi derecho a réplica.
Cansado de fingir en la oficina,
y de maquillar de solemnidad mi rostro,
vengo a proponer mi deseo de la risa sin motivo,
del llanto porque sí,
de la morosidad de razones,
de la equivocación perpetua.
Contra los dictadores de la moral
y las buenas costumbres
manifiesto mis ganas de las manos en los bolsillos,
de extrañar todos los domingos
y de tropezar mil veces con la misma piedra”.
Matías De Rioja.

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