"Para aquel que ve una espada desenvainada
sobre su impía cabeza, los festines de Sicilia,
con su refinamiento, no tendrán dulce sabor,
y el canto de los pájaros, y los acordes de la cítara,
no le devolverán el sueño, el dulce sueño que no desdeña
las humildes viviendas de los campesinos ni una umbrosa ribera,
ni las enramadas de Tempe acariciada por los céfiros."
Horacio
Odas

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