Rescatar la memoria.

Rescatar la memoria.

1/4/23

"El tiempo sin nosotros es nada." Conti.

 A esta altura de las cosas la literatura se me aparece como un destino (no un fin en sí misma), mi particular manera de vivir y consistir. Por lo menos he tratado de que sea así, buscando juntar la vida y la literatura, hacer una sola cosa. No aquí la vida y allí la literatura. Tal vez en ese sentido el viejo Hemingway dijo que el talento reside en cómo uno vive la vida. No quiero decir con esto que la literatura me hace especialmente feliz ni que sea un destino que yo me busqué. En ese caso sería otra cosa. A los 45 años tiene uno por fuerza que preguntarse si acertó el camino. Yo sospecho que, entre muchas, emboqué la posibilidad más remota. El único antecedente en la familia es mi padre que hablaba en los entierros y casamientos. Pero ya que se dio así traté de hacer de esto mi vida, no una sustitución ni un doble fondo.

Por supuesto, como vida, esto es, como totalidad, no se reduce al solitario hecho de escribir sino a una actitud general, una especie de revelación, por mi lado, y por el otro, el del lector y aun el del mero espectador, a un tipo de participación que curiosamente me lleva a un despojamiento cada vez mayor de lo personal (no sería exacto decir personalidad) para que los demás asuman mis historias, como actos más que como relatos, cual si fueran propias, las participen, que es algo más que leer, y las incorporen a sus vidas. Así, a través de mis personajes soy yo el que me vivo. Me vivo en historias que fueron o pudieron ser, no importa su correspondencia afectiva en el tiempo porque después de todo el tiempo sin nosotros es nada. Y todo lo que pretendo, porque queda por ver si efectivamente lo he logrado, es que otros, la mayoría de los cuales no llegaré a conocer, se vivan a partir de esa minúscula sucesión de signos que mientras alguien no los anima, apenas son un trazo de tinta”

Haroldo Conti.

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