“ -Gustavo no hay que ir porque nos van a matar a todos” - le dijo Pedro Vojkovic, un amigo que estaba en servicio y que nombra en varios de sus poemas.
“ -En esos momentos no era tan sencillo decir que no, estábamos en dictadura. Empujado por eso y por la solidaridad con mis compañeros que ya estaban en las islas, fui. Y Pedro también”.
Pedro no volvió.
Cuando cayó el soldado Vojkovic
dejó de vivir el papá de Vojkovic
y la mamá de Vojkovic y la hermana
También la novia que tejía
y destejía desolaciones de lana
y los hijos que nunca
llegaron a tener
Los tíos los abuelos los primos
los primos segundos
y el cuñado y los sobrinos
a los que Vojkovic regalaba chocolates
y algunos vecinos y unos pocos
amigos de Vojkovic y Colita ,el perro,
y un compañero de la primaria
que Vojkovic tenía medio olvidado
y hasta el almacenero
a quien Vojkovic
le compraba la yerba
cuando estaba de guardia
Cuando cayó el soldado Vojkovic
cayeron todas las hojas de la cuadra
todos los gorriones todas las persianas.
Gustavo Caso Rosendi.

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