Rescatar la memoria.

Rescatar la memoria.
" Ojalá que las muertes del camino no se nos cicatricen en el alma"Benedetti.

20/3/17

" Semblanza de Yunque" . Por Alba Gandolfi .

Yunque con el artista plástico Silvio Benedetto
 en su taller
, sirviéndole de modelo para el "Don Quijote". Año 1965


"Para hacer una semblanza de mi padre, debo presentarlo como lo que fue: un poeta. Más que narrador —como mayormente se lo conoce— o ensayista, historiador, autor teatral, periodista, Yunque fue un gran poeta. Supo describir lo que veía y relató su esencia, y éso lo trasunta tanto su poesía como su prosa. Fue uno de los más entusiastas animadores de la generación del 22 y fundador del grupo de Boedo, junto con Castelnuovo, Barletta, Mariani y otros.
Sufrió la censura durante los distintos gobiernos militares: preso durante la dictadura de Edelmiro J. Farrell (1945) y luego exiliado en Montevideo. La peor censura la sufrió durante la última dictadura: Por decreto del poder ejecutivo se prohibió su participación en la Feria del Libro de 1977 y subsiguientes, y por un decreto firmado por Videla se ordenó la quema y destrucción de todos sus libros, que 
fueron retirados de escuelas, editoriales y librerías.
Intento, para hacer esta semblanza, separar al hombre del escritor, cosa difícil, ya que en la imagen que guardo en mi memoria veo a mi padre sentado frente a su escritorio, desde la mañana a la noche. En los años 40 vivíamos en Vicente López —calle 25 de Mayo 626—. En verano dejaba el escritorio para llevarnos al río a mi hermano y a mí, montados los tres en su bicicleta, “su pingo del asfalto”, como él la llamaba. Íbamos a las playas de Vicente López, hoy desaparecidas, a jugar entre las toscas. Allí nos enseñó a nadar. Fue un excelente nadador que salvó varias vidas, en el río y en el mar. De esos “salvatajes” le quedaron dos grandes amistades que perduraron toda la vida.
A veces nos acompañaba a la escuela, pero depositaba en nuestra madre la relación con las maestras. No siempre resultó fácil tener un padre que no respondía a los cánones tradicionales de aquella época (1940-50). Muchas de las respuestas que daba a los docentes causaban estupor. Cuando comunicaron que nos abrirían una libreta de ahorro (obligatoria en ese momento durante el gobierno del General Perón), él respondió, a continuación de la nota de la maestra: El ahorro es la avaricia en pañales, mis hijos no ahorran. Cuando se introdujo la enseñanza de religión en las escuelas, su respuesta: La religión es el opio de los pueblos.
Mi madre, su gran admiradora y compañera, era quien iba a explicar lo inexplicable a las asustadas maestras ante semejante padre.
Nos educó como —supongo— todo auténtico anarquista educaría a sus hijos, porque  siempre creyó en la libertad individual como objetivo último del hombre; pero los años y su necesidad de sentirse al lado de los desposeídos, de los que sufren, lo condujeron al marxismo.
Pasaron los años; lo recuerdo el 11 de setiembre de 1973, cuando mataron a Salvador Allende. La tristeza lo llevó a una gran depresión de la que le costó salir; con Salvador Allende mataban sus ilusiones, sus esperanzas de una América Latina libre de opresores. Nos dijo:- Cuando se gana en experiencia, se pierden ilusiones.
En 1977 se fracturó la cadera. Tenía entonces 88 años. Estaba leyendo y se cortó la luz, como ocurría habitualmente en esa época. Intentó levantarse a oscuras y patinó… Ante mi angustia cuando lo acompañaba en la ambulancia, me dijo:- No te pongas triste, la muerte es sólo una transmigración. Surgieron en ese momento sus lecturas de filosofía yoga, que lo acompañaron toda la vida, desde su juventud.
Son varios los escritores que confesaron haber descubierto su vocación literaria al leer a Alvaro Yunque, entre ellos, Pedro Orgambide y Humberto Constantini. También es posible que hoy haya otros chicos que repitan esa historia y que vuelvan a vivir la emoción de otros chicos, los de antes, que lo leían habitualmente. Seguro que han cambiado algunos escenarios, pero lo que permanece más allá del discurso globalizado de la aldea total, son las injusticias que sufren miles de chicos como los que pintó Yunque en sus cuentos en su larga vida de escritor prolífico y sensible."
Por Alba Gandolfi
Publicación :30/10/05
Álvaro Yunque, seudónimo de Arístides Gandolfi Herrero, gran poeta y escritor argentino.

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