Rescatar la memoria.

Rescatar la memoria.
" Ojalá que las muertes del camino no se nos cicatricen en el alma"Benedetti.

28/3/17

" No pudieron matar la memoria."

" Hoy es siempre todavía."
Machado

POR CARLOS AZNÁREZ, Resumen Latinoamericano
¿Seiscientas mil o más?
 No hay ojos que alcancen para contar cuántas mujeres, hombres, jóvenes, adolescentes y niños y niñas marcharon este viernes por las calles de Buenos Aires y todo el país para repudiar a los militares de la dictadura de 1976 y de paso señalar como uno de sus herederos al gobierno actual de Mauricio Macri.
Éramos muchos y muchas, sobraba imaginación en los carteles que portaba cada uno donde se expresaba el homenaje emotivo a las y los revolucionarios de los 70, a los y las 30 mil desaparecidos, a esa gesta rebelde e insurgente que se decidió a tomar los cielos por asalto y sufrió uno de los grandes genocidios de nuestra historia. Allí estaban junto a todos y todas los que marchábamos, los pibes que alfabetizaban en las villas y los secuestraron, los trabajadores de la Ford o Mercedes Benz, y los secuestraron, al igual que  los cañeros de Tucumán y Salta, las compañeras del magisterio, los curas Palotinos y el Padre Carlos Mugica, los y las militantes de partidos de izquierda, todos ellos asesinados por esbirros de la Triple A o del andamiaje militar y policial represivo. No faltaron en el recorrido de tantas horas de caminata, las y los insurgentes de las FAP, FAR, Descamisados, Montoneros, ERP, FAL, OCPO, PCML y tantas organizaciones revolucionarias, que fueron detenidos, torturados, asesinados. Pero también marcharon muchas de las Madres, Abuelas, HIJOS, hermanas que en todos estos 40 años mantuvieron la llama encendida de la memoria, y aquellas que fueron sembradas junto a los árboles de la Plaza.
Además, gracias a algunas pancartas juveniles pudimos sentirnos más cerca de Rodolfo Walsh, Haroldo Conti, Daniel Santoro, Raymundo Gleyzer, Pirí Lugones, y todas y todos los periodistas asesinados por la dictadura.
Sin embargo, lo que no pudieron matar es la memoria.
 Ni los milicos de ayer, ni los “demócratas” que los sucedieron ni siquiera este presidente que lo intenta por todos los medios. Impresionaba ver a las columnas mayoritariamente de jóvenes, alegres por estar codo con codo, incisivos en las consignas y bravíos en el desafío al macrismo gobernante. 
Al final de una jornada inolvidable, quedó la satisfacción de que somos más de lo que creemos, que si nos uniéramos por encima de las siglas estaríamos construyendo un germen de poder popular imparable y que si lo pensamos bien, habría que intentarlo de a poquito. Siempre en la calle como ahora, con fuerza, con ganas, con alegría, sin olvidar lo que nos han hecho, sin perdonar y sin reconciliarnos. 
Huyendo de todos los posibilismos y propuestas de resignación.
 Recogiendo el legado de los 30 mil, para demostrarles que lo de ellos y ellas no fue en vano.
Está en todas y todos nosotros cumplir con ese desafío.

 CARLOS  AZNÁREZ

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